Abrigado por la sombra de los plataneros
hay un niño
que juega
mientras entre las crisálidas
de la tarde
crece el calor.
Se oye el griterío lejano
de la ciudad
y el polvo amarillento, levantado,
por miles
de moscas
zumbando,
recuerda el humo.
De vez en cuando, el vienta sopla y mueve
los ramilletes de flores de las niñas,
todas ellas,
transparentes. Caminan con los calcetines altos de la mano
del abuelo.
del abuelo.
Suenan como disparos de primavera.
El niño no lo escucha
y sigue
jugando
entre las tiernas mariposas
del ocaso.
No todo el mundo puede escuchar disparos de primavera.
ResponderSuprimir=)
Hola Gusanito. Ya no recuerdo si me presenté y te dije que me quedaba por tu manzana. Quizás me pase como al Sr. Feliu. No entiendo de poesía. Ando tras aprender algo de relatos. Por ello no esperes comentarios de aquellas. No obstante, esta canción me lleva a la infancia de los niños, cuya primavera siempre es más tardía que la de las niñas. Pero bueno, ya saldrá de la sombra. Nos leemos.
ResponderSuprimirA mi me transmite movimiento, movimientos suaves! como brisas de primavera! un saludo joven gusano! y feliz año!!
ResponderSuprimirme encanta el ritmo de la poesía, transmite sensaciones bucólica, tus palabras hacen de trampolín para la imaginación, este me ha gustado mucho, aunque breve pero sabroso.
ResponderSuprimirPero que le pasa a este gusanito, si ya ha llegado la primavera...
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